Sensor de presión de los gases de escape
El sensor de presión de los gases de escape es un transductor montado en la línea de escape, generalmente antes y después del filtro de partículas (FAP). Conectado a la unidad de control del motor (ECU) mediante dos tubos y un conjunto de cables eléctricos, mide la diferencia de presión antes y después del filtro. Este valor se convierte en una señal eléctrica y luego es interpretado por la ECU para:
- determinar el nivel de obstrucción del FAP;
- iniciar una regeneración activa cuando la presión diferencial supera el umbral tolerado;
- ajustar la gestión de la válvula EGR y la riqueza del combustible;
- supervisar las emisiones y encender, si es necesario, la luz de advertencia de contaminación.
Compuesto por una membrana piezo-resistiva y un circuito electrónico, el sensor de presión de los gases de escape trabaja en un rango de –50 a +1300 mbar, bajo temperaturas cercanas a 300 °C. Su carcasa de aluminio está colocada a salvo de proyecciones, generalmente en el tabique o el larguero, mientras que las tomas de presión están atornilladas directamente al tubo de escape.
¿Cuándo cambiar la pieza?
- Vida útil promedio: entre 150,000 y 200,000 km según el tipo de trayecto y la calidad del combustible.
- Síntomas: luz del motor o FAP encendida, frecuentes regeneraciones forzadas, pérdida de potencia, aumento del consumo, arranques difíciles en frío, código de error P0470/P2002 en el escáner.
- Control visual: tubos agrietados, rastros de hollín o condensación interna son signos de advertencia.
- Periodicidad recomendada: verificación cada 60,000 km o en cada reemplazo del filtro de partículas. En uso urbano, reducir este intervalo a 40,000 km.
¿Por qué cambiarlo?
- Evitar la obstrucción del FAP: un sensor de presión de los gases de escape defectuoso distorsiona la medición, retrasa la regeneración y provoca una obstrucción rápida del filtro.
- Limitar el sobreconsumo: la ECU enriquece la mezcla para compensar la información incorrecta. Una desviación del 10 % en la presión puede aumentar el consumo de combustible en 1 l/100 km.
- Prevenir el modo degradado: en caso de señal incoherente o ausente, la ECU reduce la potencia para proteger el turbo y el catalizador. Podría quedar detenido en el arcén.
- Aprobar la inspección técnica: un sensor defectuoso provoca un exceso en los valores de opacidad, motivo principal de revisión desde 2019.
- Ahorro en reparaciones: reemplazar el sensor cuesta poco en comparación con el precio de un nuevo FAP o un turbo dañado por la contrapresión.
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