Suelo de Carrocería
El suelo de carrocería es la gran chapa rígida que constituye el fondo metálico del maletero o de la zona de carga. Soldado o remachado a la carrocería, asegura el cierre inferior del vehículo, recibe la rueda de repuesto, los revestimientos de aislamiento y los puntos de anclaje de los asientos traseros o ganchos de fijación. Esta pieza estructural distribuye las cargas del equipaje y contribuye a la rigidez torsional de la carrocería. Un suelo de carrocería intacto también forma una barrera contra el agua, el polvo y los gases de escape, al tiempo que participa en la seguridad pasiva en caso de colisión trasera.
¿Cuándo cambiar la pieza?
- Vida útil teórica: idéntica a la del vehículo, siempre que no sufra ni golpes ni corrosión importante.
- Signos de desgaste o daño:
- Deformación visible tras un choque o un remolque mal efectuado.
- Aparición de manchas de óxido perforante, ampollas de pintura o rastros de agua en el maletero.
- Ruidos metálicos, suelo que “cruje” bajo la carga.
- Olores de escape o silbidos, indicando una pérdida de estanqueidad.
- Periodicidad recomendada:
- Inspección visual en cada revisión o con ocasión de un paso por el elevador.
- Control exhaustivo tras cualquier accidente trasero o cruce de obstáculo.
¿Por qué cambiarlo?
- Mantenimiento de la rigidez del chasis: un suelo de carrocería debilitado provoca holguras en el ensamblaje, desalineación de los trenes rodantes y altera la estabilidad.
- Protección anticorrosión: una chapa perforada deja entrar agua y sales, acelerando el óxido en los largueros y el bastidor trasero.
- Seguridad de los ocupantes: en caso de choque trasero, un fondo de maletero en buen estado canaliza mejor la energía e impide que el equipaje penetre en el habitáculo.
- Confort y limpieza: un suelo de maletero perforado deja pasar polvo, ruidos y gases de escape que degradan la experiencia a bordo.
- Conformidad con la inspección técnica: una corrosión perforante o una deformación importante en el suelo de carga provoca una revisión inmediata.
Reemplazar un suelo de carrocería implica cortar la chapa dañada y luego soldar o remachar un nuevo elemento, seguido de tratamientos anticorrosión y la aplicación de un sellador. Encargar la operación a un carrocero cualificado garantiza el respeto de los puntos de referencia originales y la conservación de los soportes Isofix, ganchos de amarre y canalizaciones de combustible a menudo fijados en esta zona.
Amortiguación del Compartimiento de Motor
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Fondo de Carrocería